Voces Independientes: Con Ignacio Zuleta

Ignacio Zuleta destaca que es periodista y que observa el escenario político desde esa óptica, que no es la de la militancia. Es columnista de Clarín; fue Sub director, Secretario de Redacción y Editor político del Diario Ámbito Financiero; y entre 2008 y 2015 ha sido responsable de la sección “Charlas de quincho”. En 2019 salió el libro “Elisa Carrió Vida – Conversaciones con Ignacio Zuleta”. Con él dialogamos, y la líder del Partido fue el punto de partida.

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LA CLAVE EN EL LIDERAZGO Y LA UNIDAD

ENTREVISTA A IGNACIO ZULETA

“Carrió, más allá de ese juego de retirarse o dar un paso al costado, y lo ha dicho muchas veces, aspira a que la fuerza, la Coalición Cívica como antes el ARI, tenga un funcionamiento independiente de su conducción directa. Ha propiciado el nacimiento de nuevos liderazgos, pero es indudable que el funcionamiento del partido sigue ligado a su persona. Hay propiciado el nacimiento de nuevos liderazgos, pero es indudable que el funcionamiento del partido sigue ligado a su persona. Hay que reconocer que ella hace un esfuerzo por alcanzar esa autonomía y es necesario que lo logre porque un partido no puede depender de la biología de una persona. Hoy hay liderazgos jóvenes en la conducción de la fuerza que conducen los bloques del Congreso, que deben hacer el intento. Creo que ella es consciente de eso”, dijo Zuleta.

Para este doctor en Filosofía y Letras, la construcción de la democracia después de 1983 ha hecho depender a los partidos de sus líderes. Recuerda que el radicalismo tuvo una crisis de liderazgo tras Alfonsín, constructor de la UCR en la etapa democrática, que el peronismo había perdido la conducción tras Perón en la década del ’70 y que recuperó con el propiciado el nacimiento de nuevos liderazgos, pero es indudable que el funcionamiento del partido sigue ligado a su persona. Hay que reconocer que ella hace un esfuerzo por alcanzar esa autonomía y es necesario que lo logre porque un partido no puede depender de la biología de una persona. Hoy hay liderazgos jóvenes en la conducción de la fuerza que conducen los bloques del Congreso, que deben hacer el intento. Creo que ella es consciente de eso”, dijo Zuleta. Para este doctor en Filosofía y Letras, la construcción de la democracia después de 1983 ha hecho depender a los partidos de sus líderes. Recuerda que el radicalismo tuvo una crisis de liderazgo tras Alfonsín, constructor de la UCR en la etapa democrática, que el peronismo había perdido la conducción tras Perón en la década del ’70 y que recuperó con el liderazgo claro de Menem.

“Desde finales de los años `90, con la salida de Menem, el peronismo es conducido por una liga de gobernadores que es una mesa donde se comparten intereses de distintos distritos con liderazgos locales, pero no de orden nacional. Uno debería entender que las dos formaciones tienen una crisis de liderazgo y por eso, su suerte política y electoral, a lo largo del tiempo, ha ido dependiendo de las asociaciones, alianzas y coaliciones que ha ido conformando para ir a las elecciones y gobernar”, señala Zuleta.

No es un hecho que haya que lamentar porque, según él, la crisis de los partidos ocurre en todo el mundo “Salvo alguna excepción, las democracias presidenciales son gobiernos de coalición, de alianzas. No es un fenómeno de la Argentina”, advierte.

Le consultamos sobre qué observa en la oposición y el oficialismo, en cuanto al posicionamiento de liderazgos.

 “La oposición está tratando de mantener una horizontalidad en un esquema, como puede ser el de la Le consultamos sobre qué observa en la oposición y el oficialismo, en cuanto al posicionamiento de liderazgos. “La oposición está tratando de mantener una horizontalidad en un esquema, como puede ser el de la política argentina, muy ligada al caudillismo; es decir, a la personalidad de los actores, protagonistas y líderes de cada fuerza. Argentina es un país, como ocurre a nivel mundial, donde la estructura partidaria clásica está en crisis, entonces, los partidos dependen de las personalidades. Esto no está mal, es así y se da en todo el mundo –aclara Zuleta-. Es muy difícil el surgimiento de una fuerza política en el panorama político actual sin contar con la presencia de un líder. Es muy difícil entender el PRO sin Macri, la CC sin Elisa Carrió. Los partidos tradicionales tienen cierta estructura y pueden renovar sus liderazgos: el peronismo y el radicalismo pueden cambiar de líderes. Acción por la Republicana existió mientras existía Cavallo, cuando perdió peso político, el partido desapareció”.

Ignacio Zuleta parte de la hipótesis de que el voto, en general, no cambia; que en Argentina se vota más o menos lo mismo; la demanda es firme, y lo que cambia es la oferta de los candidatos y los partidos, que buscan acomodarse a demandas siempre insatisfechas. Considera que el voto es “muy estable”, incapaz de pasar fácilmente de un lado al otro como un gran bolsón.

Y en el horizonte político, siempre están las próximas elecciones: 2021 a la vista.

 “Lo que caracteriza al oficialismo y a la oposición es que son coaliciones donde se disputan liderazgos que tienen que buscar complementarse para no generar divisiones. El peronismo perdió elecciones por ir dividido y las ganó cuando se unió, eso lo debe mantener para tener chance electoral. Lo mismo ocurre en la oposición que necesita no discutir liderazgos y mantenerse unida para conservar el voto no peronista en provincia y nación, que en el orden nacional es del 40%, lo cual es muy importante : si el peronismo está dividido, le puede ganar”.

¿POR QUÉ IMPORTAMOS GOBERNADORES?

Zuleta describe a la provincia de Buenos Aires como la sede de los grandes debates y de las grandes crisis, la provincia que representa un alto porcentaje del PBI del país y como “un solo distrito con varias provincias adentro”. Este último punto da cuenta de recurrentes problemas de gobernabilidad.

“Si uno mira la historia de los gobernadores, se da cuenta que es frecuente la necesidad de traer dirigentes de otros distritos. Cafiero era un dirigente que hacía política en la Capital Federal, lo mismo ocurre con Ruckauf, con Scioli, con Vidal, con Kicillof.

“Es difícil sindicar la representación en un dirigente de la provincia de Buenos Aires porque una cosa es la provincia del Conurbano y otra la del Interior, y otra la de las grandes ciudades como La Plata, Tres Arroyos, Bahía, Mar del Plata. Es un problema de representación política. El hombre que representa al Conurbano muchas veces no representa al Interior de la provincia, y el que representa al Interior de la provincia no representa a las grandes ciudades. Hay una articulación compleja que ha producido este fenómeno, de tener que traer gobernadores de otros distritos: hay que importarlos porque el público se siente más cercano a ser representado por una figura con aporte de marketing. Es una característica del distrito”.