José Crettaz: La situación actual de la Libertad de Prensa en Argentina

Siempre es un placer y un desafío hablar ante gente que seguramente está informada, claramente interesada por la política y por las realidades de su contexto.
Hablaré sobre cinco grandes ideas: “Supuestos espías”, “Fake news y discursos de odio”, “Pauta oficial”, “Desiertos informativos” y “News avoidance (evitación de noticias)”.
Va de lo más urgente a lo más importante, según mi criterio.

SUPUESTOS ESPÍAS

La pregunta que muchos periodistas nos hacemos es “¿nuestra profesión sigue siendo necesaria en las sociedades democráticas?” Mi respuesta y la de los colegas con los que lo he conversado es “sí”. Es imprescindible para enfocarse en desenterrar, desentrañar y explicar aquello que alguien quiere mantener oculto por los motivos que fuesen. La buena práctica es buscar esa información que debe estar enmarcada en una agenda de interés público -gobierno, economía, pobreza, etcétera; no puede ser información sobre el quehacer privado de una persona-, verificarla, reservar la fuente, cuidar a las supuestas víctimas y difundirla.

Argentina no es el peor lugar del mundo, ni siquiera es peor un lugar de América Latina, para ejercer el periodismo: México, algunos países de Centroamérica son peores lugares para la libertad de expresión y la prensa; allí, la situación es dramática. No llegan a ser Cuba o Venezuela pero son lugares de persecución política. No se puede ni siquiera cubrir ciertos temas porque pueden terminar presos o víctimas de la violencia criminal.

En Argentina rebrotan señales de alarma que no han llegado al nivel de Centroamérica pero que, para nuestro contexto, sí son graves. La libertad de expresión para un periodista como para cualquier ciudadano u organización política debe estar garantizada, sin persecución por lo que manifiesten. Existe la necesidad de la sociedad de estar bien informada sobre ciertos temas de la agenda común.

En ese marco es que se instala está esta novedad de equiparar a periodistas con espías. Por ejemplo, Majul, Santoro o Diego Cabot, en el caso de Los Cuadernos de la Corrupción. Si se quiere acusar a quienes lo revelaron públicamente, a los que hacen un trabajo profesional, para que revelen las fuentes mediante planteos judiciales, van en contra de un derecho garantizado constitucionalmente en Argentina y el secreto profesional de las fuentes periodísticas. Pero, claro, esa insistencia va a afectar a las fuentes en su interés de brindar información. estar bien informada sobre ciertos temas de la agenda común. El objetivo también es desprestigiarnos como ocurrió con Diego Cabot. Periodistas que hacen periodismo de investigación, el más necesario en nuestra sociedad democrática, porque va hasta donde el ciudadano no puede sumergirse.

Esto se hace desde Ámbitos Institucionales: senadores, diputados, vicepresidenta y abogado de vicepresidente; figuras de partidos políticos relevantes, del oficialismo, son quienes empujan; no son locos sueltos.

También hay que prestar atención al cuidado que las empresas periodísticas hacen de sus periodistas porque me parece que hay una particularidad: antes se perseguían a empresas condicionando a sus anunciantes, intentando meter presos a sus dueños, intentando aplicar determinadas legislaciones. Hoy no hay una mala relación con las empresas periodísticas pero sí la mira está puesta sobre los periodistas y por eso hay que prestar atención al cuidado que las empresas hacen de sus periodistas. Ya empieza a endurecerse la cosa, creo que hay que apoyar el periodismo profesional.

FAKE NEWS Y DISCURSO DEL ODIO

El último tiempo se puso de moda. Fake news es un término contradictorio internamente, porque si es falso no puede ser noticia, si bien es un hecho noticiable.

Yo voy a invertir la cuestión de las fake news. A veces escuchamos decir que no hay que creer lo que circula en las redes porque allí hay interés en la manipulación; pero es muy riesgoso sostener que por ello hay que regular o limitar las conversaciones públicas en las redes sociales

Eso ha tenido un hecho adicional que es el discurso del odio. Es decir: “para frenar el discurso del odio hay que intervenir las redes sociales”. Esto ya se empezó a hacer en Argentina, donde algunas personas en algunas provincias fueron presas o detenidas durante un tiempo, por haber tenido expresiones en redes sociales. Entonces, ojo que por las fake news y el discurso del odio se quiera intervenir en los discursos sociales y públicos.

Si uno es un buen curador de las redes sociales y sigue a buenos profesionales, será una persona bien informada. No crean en nada eso de que todo lo que circula por las redes es falso. Las noticias falas las inventan algunos políticos y las distribuyen las plataformas. Las plataformas no son actores neutrales porque venden publicidad y les interesa captar mensajes que mantengan la atención; pero no crean que todo es fake news ni discurso del odio para imponer regulaciones porque puede afectar la buena conversación ciudadana en estos tiempos, lo que es fundamental.

Creo que la cibermilitancia, del partido que sea, con honestidad intelectual, es admisible. Pero ninguna persona que se considere de bien debe reproducir una fake news, salvo que sea evidente que se trata de una parodia. En definitiva, considero que las redes informan mejor de lo que se dice que desinforman.

PUBLICIDAD OFICIAL NO TIENE QUE EXISTIR

Voy a empezar con una frase polémica: “La publicidad oficial no tiene que existir”. Hace mucho tiempo, la estimamos en 2.500 millones de dólares. Una estimación que hicimos contabilizando desde el año 2000 al 2017, vinculada a la pauta oficial federal. Es interesante el cálculo porque abarca los gobiernos desde De La Rúa en adelante. Una de las cosas que descubrimos ahí es que cambian más los presidentes y los ministros que los funcionarios que reparten la pauta. Tienen una estabilidad mayor los secretarios de Comunicación o los de Difusión, una curiosidad o no de este tema.

Hay muchas chequeras de publicidad: las provincias, los municipios, las empresas públicas; todos tienen alguna fuente de ingresos para los medios.

¿Por qué digo que no tiene que existir la publicidad oficial? Porque no es transparente. Podía existir publicidad oficial cuando había diez radios, cinco canales de televisión y cuatro diarios, hoy tenemos cientos de sitios de información y entonces me pregunto si el Estado tiene que seguir este ritmo de creación de empresas.

¿Cómo se elige el destinatario de la publicidad oficial? La Corte Suprema dijo que el Estado no tiene obligación de poner publicidad, pero si lo hace, debe ponerlo en todos los medios de ese tipo.

¿Qué tiene que publicitar el Gobierno? Los ciudadanos tienen derecho a enterarse de lo que hace el Gobierno por lo tanto tiene que hacerlo público y en la actualidad puede mandar un mensaje individual e individualizado a cada uno de nosotros, por mucha menos plata que la suma de la publicidad oficial. Si necesitamos saber algo específico, por ejemplo si los haberes jubilatorios están depositados, con un mensajito se soluciona.

El financiamiento de los medios lo que hace es generar arbitrariedades, discriminación, financiamiento de medios afines, desfinanciamiento de medios que no son afines.

¿Hay que financiar a los medios como financiamos el cine, por ejemplo, en la Argentina? Yo creo que sí. Debemos fomentar también la producción de buena información periodística, de calidad. Entonces lo que hay que crear es otro sistema que tenga que ver más con el fomento de fondos concursables. Hay algunos fondos de este tipo y lo único que cambia es el que tiene a cargo el reparto, la chequera para hacer política con esos fondos públicos. Si es necesaria la pauta oficial, entonces habría que pensar en otros instrumentos. No se puede seguir acompañando exponencialmente el crecimiento de los portales de noticias. Al político le sirve para cada tanto tomar un café, que le pidan publicidad y lo trate bien; por eso no se toca mucho.

La publicidad federal es potestad el partido del gobierno, es cierto, pero tampoco se puede igualar todo. En este caso, durante la administración del presidente Macri se tendió a volver a una inversión relativamente razonable en publicidad oficial del gobierno nacional pero no fue así en otras jurisdicciones. Tampoco se podía cortar de un día para el otro porque, efectivamente, está en juego la supervivencia de las empresas y puestos de trabajo pero, en el fondo, lo que habría que empezar a plantearse es terminar con la publicidad oficial. Crear, si hace falta, fondos concursables.

EVITACIÓN DE NOTICIAS

Sobre news avoidance (evitación de noticias) diré que es un problema de países con cierto desarrollo. No abono a la teoría del particularismo, no soy un particularista: hay una ideología del particularismo argentino. De todas maneras, no dejo de observar que Argentina, según algunos estudios, es uno de los países con mayor porcentaje de news avoidance. Gente que evita las noticias y prefiere ver Netflix, escuchar Spotify o ver vídeos divertidos en Youtube, leer un libro; consumos culturales pero nada de noticias. No es que simplemente no las consumen sino que hacen el esfuerzo por evitarlas. Argentina es uno de los países donde mayor porcentaje de gente news avoidance hay.

Y paradójicamente, es uno de los países que más cadenas de noticias de televisión tiene. No hay ningún otro país en América Latina que tenga 4, 5, 6 cadenas, durante las 24 horas; no existen. En Brasil hay una por cada canal abierto, en Chile hay dos, en España hay una a nivel nacional y una a nivel regional, en Estados Unidos hay una por cada canal abierto más CNN.

¿Por qué en Argentina hay tantas cadenas? ¿Cómo se financian? ¿Hay mercado? Algunas hacen sinergias con sus canales de televisión abierta lo cual parece lógico porque es algo que también ocurre en otros mercados, pero se siguen creando. En los próximos meses veremos el surgimiento de una nueva señal de noticias de 24 horas. Y se financian con la política, con dinero que no tiene que ver con quienes consumen esa información sino con quienes la generan. Entonces tenemos los imitadores de noticias en un contexto de muchas ofertas de noticias, tenemos una agenda pública débil porque hemos ido atomizando.

En comunicación tenemos una teoría vieja que es la agenda setting que es cómo se definen los temas de los que habla una sociedad. Esa agenda la definían los diarios, la radio, en algún caso la televisión durante el siglo pasado; hoy estamos dispersos. Unos miran solamente lo que les mandaron sus contactos a través de whatsapp, lo que ven twitter, lo que escuchan al pasar en una radio o en un canal o leyeron en algún portal. Esto hace que la agenda común sea cada vez más débil o que los temas comunes sean muy presentes como la cuarentena o el Covid; incluso, en un principio, había gente que no sabía nada del coronaviruos. Por otro lado, hay gente que sabe mucho de su tema profesional o de interés.

En esto se inscribe la desconexión nacional. Hay cada vez más “distintos países adentro de un país” y eso, que parece una obviedad, hace que en determinados lugares ocurran cosas graves, relevantes e importantes para la vida de la Nación y del conjunto de los argentinos, y no nos enteremos. Probablemente, esto también tenga que ver con los desiertos informativos.

Estos cinco temas sirven para seguir pensando. Son disparadores para pensar también, nuestras propias realidades. Muchas gracias.