Héctor “Toty” Flores: Sostener las convicciones

Entrevista al Diputado Nacional Héctor “Toty” Flores

-Entre los temas de la actualidad, ¿el manejo de la pandemia es el que más problemas sociales está trayendo?

  -Efectivamente. Está produciendo hartazgo en la gente y hay que resolverlo porque puede ser generador de cada vez más violencia . El enamoramiento del presidente lo ha llevado a esta exageración y sin ningún resultado positivo. Hablan de priorizar la salud pero los números son categóricos: estamos en uno de los países con más contagios y muertes del mundo.

-Pese a que Salud fue llevado al rango de Ministerio de la Nación.

-Tener un ministerio con gente inútil no sirve. Hay que tener gente preparada para resolver los problemas, y los problemas son fundamentalmente políticos. Yo planteaba, en un comienzo de la pandemia, que debía hacerse un manejo desideologizado porque, por ejemplo, te decían que los que contagiaban eran los chetos que venían de Europa, y acá, en La Juanita, en La Matanza, en el tercer cordón del Conurbano, no había gente que haya venido de Europa. La gente de los barrios le tiene respeto a sus dirigentes y cuando yo les decía que usen tapabocas, alcohol o que no salgan, te respondían: “Che, ‘Toty’, ¿estás cambiando, te ganó el neoliberalismo? Acá no pasa nada, lo dijo el presidente”. Las recomendaciones no las tomaban como un aporte sino como una intensión de desarmar el relato ideologizado que se les había planteado con un oportunismo canalla.
“Esto desarmó el contrato social frente al cuidado en la pandemia y así llegó el viernes trágico con la cola de los jubilados, que fue un foco de contagios impresionante. Su inutilidad le costó el puesto a algunos funcionarios”.

-En medio de este aislamiento obligatorio, se dieron a conocer nuevos indicadores de pobreza, que llegó al 40,9%. ¿Qué lectura
podés hacer al respecto?

-No tengo dudas de que el proyecto del kirchnerismo pasa por este grado de pobreza. La necesidad de que la gente dependa del Estado, dejando de ser ciudadanos para ser clientes es parte de una política perversa que está en el corazón de la matriz del proyecto kirchnerista. No hay posibilidad de ir a Venezuela sin la destrucción de la clase media argentina.

-¿Qué hechos pueden ejemplificarlo?

-La toma de tierras se ha agudizado como parte de una política. No es que la gente se junta y empieza a usurpar. Hay una logística, una organización y en eso participan quienes están dentro de los municipios que proveen todo para que la gente se organice. Es un fracaso del Justicialismo que en la Argentina haya un déficit de casi cuatro millones de viviendas dignas. Ellos han gobernado con el discurso de ayudar a los pobres y no han resuelto los problemas estructurales.

-Esto que usted describe como la estrategia del kirchnerismo para aumentar su domino y mantenerse en el poder, en algunas provincia es una realidad con mandatos de muchos años y un elevado control sobre la población.

-Si. Quien mejor lo conoce y lo ejemplifica es Mariana Suvic (diputada nacional CC-ARI), que habla del régimen en Santa Cruz donde, a partir de tragedias naturales, aprovechan la situación para avasallar las instituciones de la República; es lo que han hecho con el procurador de Santa Cruz Eduardo Sosa. En algunas provincias existen regímenes de tipo feudal como Formosa o Santiago del Estero, es la matriz que quieren para toda la Argentina.

-¿Cómo se sale de esa inercia?

-“La gente va a resistir como lo está haciendo ahora. Se va generando un movimiento cívico y social, como el que destaca Jorge Fernández Díaz, de republicanismo popular. Los movimientos sociales surgen cuando la institucionalidad no le da salida. Es el mismo movimiento que surgió en el 2008 para que no se completara el proyecto “Cristina Eterna”, que continuó con la formación de Cambiemos y que hoy sigue en pie para frenar este embate del kirchnerismo sobre las instituciones”.

-Se le pedía a la oposición que se mantenga unida, ahora se le pide lo mismo a la ciudadanía, en este ASPO. Organizada y con una agenda común

-Claro. La cuarentena es a propósito. Ellos se han enamorado de una herramienta de aislamiento que impide que se junten voluntades para demandar lo que ellos prometieron y que en la realidad no pueden cumplir. No han mejorado la calidad de vida de la gente, los problemas de inseguridad.
Ellos han instalado algo tremendamente peligroso que nosotros conocemos en el Conurbano, que son las internas partidarias. No hubiera habido un 2001 si no hubiese existido un resquebrajamiento en los círculos de poder que hicieron que los saqueos sean organizados por el propio PJ de Duhalde. En La Matanza teníamos el Canal 26 de Pierri cuyo móvil se paraba a las 7 de la mañana en la puerta del supermercado y todo el día decían que posiblemente iban a saquearlo hasta que el hecho ocurría a las cuatro de la tarde. Era evidente que era parte de una interna y del interés de una persona que quería ser presidente y que manejaba estructura.

-¿Cuál sería el paralelismo en la actualidad?

-Todos los saqueos y hechos de violencia que se instalan tienen que ver con una interna y hoy, la interna que más peligro trae es la interna policial que tiene que ver con quien maneja los 10 mil millones de pesos que el presidente le prometió a Kicillof.


POR UN CAMBIO EN LA MATANZA

-Con tanta territorialidad, ¿aspira a tener un cargo ejecutivo en el futuro?

Tras este mandato en el Congreso de la Nación que terminará el año que viene, y ya teniendo la edad para jubilarme; habiendo sido candidato a vicepresidente junto a Carrió, mi carrera política podría terminarse para contarle a mis nietos lo bueno que ha sido.
“Pero tengo la obsesión de transformar el lugar donde vivo que es La Matanza. Por eso estamos trabajando con mucha solidaridad, en lugares donde el Estado se ha ido y no aparece ni el gobernador ni el intendente. Nos entusiasma la idea de que La Matanza cambie y si cambia La Matanza cambia la provincia y el país”.

-La Matanza es un bastión del justicialismo…

-El kirchnerismo se ha hecho muy fuerte aquí y es muy difícil ganarle pero es porque no tuvimos poder territorial. Tengo mi mejor mirada sobre la gestión de Cambiemos pero con algunas críticas porque no tuvimos la capacidad para generar poder territorial, que es tener personas que defiendan con convicción la gestión, transmitiéndolas cuerpo a cuerpo. El Metrobus fue una obra del Gobierno Nacional de la que se adueñó Magario poniendo sus carteles y no tuvimos respuestas ni de Nación ni de Provincia para salir a aclarar contundentemente que esa era una obra surgida desde esos ámbitos. Cuando decían que Macri
iba a sacar la Asignación Universal por Hijo, nuestros militantes, un poco culposos, no salieron a expresar que eso no era cierto. Me refiero a este tipo de cosas.
“Hoy estamos haciendo reuniones, para cambiar La Matanza. Pudimos sostener los emprendimientos como La Juanita y hemos sumado a gente con el mismo espíritu solidario. Para darte un dato, desde la cooperativa La Juanita se repartieron alrededor de 150 toneladas de alimentos para 25 comedores y 40 ollas populares que se forman espontáneamente. Todos esos alimentos que vienen de la solidaridad de empresas privadas y ONGs; ningún peso del Estado. Imaginate lo que podríamos hacer con el presupuesto de La Matanza más un plazo fijo que tiene este municipio, de más de mil millones de pesos”.


-¿Qué es la Coalición Cívica-ari para vos?

-Es el espacio más impresionante de defensa de una causa. Me dio la perspectiva para estar en la política, que no es una tarea fácil cuando uno se la toma con vocación de servicio. No mentir, no robar, no usar a los pobres, es la causa que a mí me moviliza en medio de la crisis y de un territorio donde la hostilidad está presente. Aprendí de Lilita a sostener las convicciones. Eso es lo que hace a uno indestructible, independientemente de la dirección del viento. Aprendí con Lilita a sostener un humanismo casi como una ideología. Sirve para promover la integración social que es otro concepto fundamental en estos momentos en que se nos plantea la fragmentación y el conflicto.