El valor de la unidad

Por ANDRES DE LEO – Presidente de la CC-ARI PBA

Editorial de la edición número 2 de la Revista de la Coalición Cívica Ari Provincia de Buenos Aires

Ver nota en Revista CC-ARI »

EL VALOR DE LA UNIDAD

El lunes 17 de agosto, millares de argentinos se congregaron en las plazas de todas las ciudades del país en defensa de las Instituciones y para pedirle al Gobierno que detenga la reforma judicial. Y pese a los intentos del Gobierno y de los medios de comunicación que le sirven, mediante una campaña para desalentar la marcha instalando el temor a los contagios de la pandemia en los días previos, LA LIBERTAD LE GANO AL MIEDO.

La reacción del Gobierno no podía ser peor. A la fallida campaña del miedo, sobrevino la campaña del desprestigio de la manifestación y de sus manifestantes. Si bien la estrategia no es nueva, en este caso incorpora un ardid novedoso y preocupante: en las marchas del campo de 2008 y por el esclarecimiento de la muerte del fiscal Nisman, el blanco de los ataques del kirchnerismo fue la supuesta “oligarquía rural” y una campaña de desprestigio sobre la figura del fiscal post mortem; ahora, las descalificaciones y agravios alcanzan a los manifestantes y por extensión a millones de argentinos que vienen expresándose tanto en las marchas como en las elecciones, en contra del atropello, de la corrupción y de la implementación de una hegemonía política.

De todos, el más grave de los insultos estuvo a cargo del Gobernador Axel Kicillof, con un agravio impropio de un gobernante al tildar de “aluvión psiquiátrico” a miles y miles de bonaerenses y argentinos que marcharon por la defensa de los valores republicanos.

El intento fallido de intervención y expropiación de la empresa Vicentín ilusionó a ilusos que creyeron que el Presidente había comprendido a un numeroso sector de la sociedad, que había impuesto límites a la confiscación de la propiedad privada y al avasallamiento de los derechos individuales por parte de un grupo que, a través de los organismos del Estado, pretende quedarse con los recursos de los argentinos.

Creyeron que Alberto Fernández empezaba a desoír al sector más radicalizado del kirchnerismo para empezar a transitar una etapa más sensata de su Gobierno. Confiaron que había regresado el Alberto Fernández que participaba de las marchas contra la “democratización” de la Justicia que impulsaba Cristina Fernández de Kirchner durante su segundo mandato. Que había vuelto el Alberto Fernández que decía que ese intento del kirchnerismo era el de poner a una Justicia de rodillas y al servicio de la impunidad. Que teníamos de presidente al mismo que decía que el pacto con Irán constituía en sí mismo la prueba del delito y que Cristina era la encubridora del mismo.

Pero fue una ilusión que duró poco tiempo.

Ya no caben dudas. No volvieron mejores. Alberto Fernández va a intentar cumplir con las condiciones impuestas por Cristina cuando le ofreció ser presidente: garantizar la impunidad a través de la intervención en la Justicia.

Y la pandemia lejos está de demorar ó suspender transitoriamente ese objetivo. Todo lo contrario, arremete en medio de una situación extremadamente complicada desde lo sanitario, con una caída estrepitosa de la economía que se ha llevado miles de puestos de trabajos y empresas, comercios y trabajadores autónomos.

Sin un plan para sobrellevarla cuarentena ni un programa de salida ordenada de la misma, el Gobierno acelera la reforma judicial y avanza en la intervención en las actividades de servicios de cable e internet, por ahora y sólo por ahora, para congelar precios y la libertad de prensa. Todo a pesar de la resistencia ciudadana que se manifiesta cada día con más fuerza.

Queda expuesto que el Gobierno, con la decisiva influencia e intervención de Cristina Fernández intentará acentuar la grieta y la división de los argentinos. Y también llevará esos intentos hacia la división y destrucción de la organización política que se conformó en el 2015 y que se sostiene hoy desde la oposición.

También estarán quienes pretendan llevar agua para su molino y terminen siendo funcionales a la estrategia del kirchnerismo, que es la confrontación permanente.

Por eso hay que resaltar el valor de la Unidad. La unidad para sostener desde los resortes institucionales, los acuerdos que hagan a la defensa de la constitución, la ley, la libertad y la defensa de las instituciones civiles y económicas. El valor de comprender que Juntos por el Cambio está conformado por partidos y dirigentes que representan a distintos sectores de la sociedad y que tienen distintos niveles de responsabilidad. Todos importantes pero ninguno excluyente. El valor de sentir que en estos momentos tan difíciles para los Argentinos y con un Gobierno que va a profundizar su impronta autoritaria y que concibe al poder como un medio para someter al otro, es imprescindible la unidad de la sociedad republicana en torno a la defensa de la Constitución, las Instituciones y a la no violencia, como única forma legítima de acción ciudadana.

Esos han sido y son los valores de la Coalición Cívica que Lilita pregona desde hace 25 años. Dentro de la Constitución, todo, fuera de la Constitución nada. Así seremos invencibles. Así seremos un aluvión de Argentinas y Argentinos, de ciudadanos que, en libertad y defendiendo la libertad, vamos a construir el destino de la Nación.