Cuarentena eterna, una oportunidad perdida

Más allá de las críticas del gobernador Axel Kicillof al sistema de salud pública cuando asumió en la provincia de Buenos Aires, y al erróneo diagnostico de tierra
arrasada, durante el gobierno de María Eugenia Vidal se concretó un gran logro: el acceso al sistema de salud para miles de bonaerenses.

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LA SALUD EN LA PROVINCIA BAJO ANALISIS.

OPINIÓN DE JORGE VILLALBA*

Con la implementación de la Red AMBA, se le dio respuesta al 80% de las consultas que se efectuaron en las guardias de los hospitales, y que antes no permitían una correcta atención. Para ello se construyeron y refaccionaron unidades sanitarias en varias localidades del Gran Buenos Aires, a las cuales se las dotó de personal en las áreas de pediatría, clínica médica, ginecología, enfermería y obstetricia, entre otras, para garantizar la salud de miles de vecinos en lugares cercanos a sus domicilios, evitando así los traslados a las guardias de los hospitales.

Y para mejorar la asistencia en la vía pública y garantizar el traslado en las urgencias, se implementó el SAME en 120 municipios que, junto a la refacción de las guardias de 53 hospitales, fue la herramienta que permitió disminuir los tiempos de espera en la atención y salvar vidas.

Estos dos logros, junto a la producción de medicamentos oncológicos, redundaron en un circuito virtuoso para la salud pública bonaerense.

La llegada de la Pandemia cambio los paradigmas de la atención, ya que ahora, a las patologías habituales, se le sumaron las problemáticas respiratorias producto del COVID – 19, situación que afectó a todos los sistemas de sanitarios del mundo. Si bien la cuarentena inicial tuvo como finalidad la provisión de insumos hospitalarios, elementos de protección personal(EPP) y respiradores, la Provincia se olvidó de diseñar una estrategia de trabajo que contemplara que, además de pacientes afectados con COVID- 19 iban a seguir coexistiendo pacientes con otras patologías: diabetes, enfermedades crónicas no transmisibles, cáncer, patologías cardiacas, niños recién nacidos con necesidades de control, y además a continuidad del esquema de vacunaciones. También se debió capacitar al personal médico y de enfermería para que pudiera manejar los respiradores que era necesario comprar, y no se hizo, por lo menos en la magnitud necesaria.

Así comenzó a extenderse la cuarentena y con ella los problemas: dificultad en la llegada de los medicamentos del programa PRODIABA (de prevención de  la diabetes ), o del PROEPI (de prevención de la epilepsia), al primer nivel de salud, con la consecuente descompensación de pacientes; y dificultades con la medicación oncológica o las cirugías que se reprogramaron, por señalar sólo algunos ejemplos.

Al mismo tiempo los trabajadores del sector de la salud expresaron su reclamo por la mala calidad de los EPP, los pacientes con COVID que no llegaban, y el resto de los pacientes que no se asistían. Por otro lado, se comenzó a ver un aumento en el número de casos en la Ciudad de Buenos Aires, pero no así en la Provincia. Demás está aclarar que fue porque en CABA se empezaron a hacer los testeos como corresponde, mientras que en la Provincia no (¿se quiso ocultar?) En medio de esta pandemia, y con ese contexto, pasaron los días y comenzamos a ver también cómo los casos de COVID 19, ya sean fallecidos o enfermos, informados por el Ministerio de Salud provincial, se diferenciaban bastante de lo que informaban los municipios. Situación que derivó en un pedido de informes por parte de nuestros legisladores provinciales.

Algo similar pasó con la información publicada en el boletín epidemiológico semanal.

Desde la semana epidemiológica veintisiete no se publica más información del hantavirus, y desde la semana treinta no se informan más los casos de dengue. En este punto, al momento de la interrupción de la información, se habían notificado 12868 casos, con 5819 confirmados y 663 probables, con positivos autóctonos en 29 municipios. Estos son todos datos imprescindibles para la elaboración de estrategias ante la inminente llegada de la época de proliferación del aedes aegypti, el transmisor de la enfermedad. Inmersos en este estado de situación que venimos describiendo, el Gobierno provincial se tomó el tiempo para dejar sin cobertura de salud a miles de afiliados al IOMA: sumidos en disputas políticas, y en forma unilateral, rescindió el convenio que lo unía con la Agremiación Medica Platense (AMP), lo que derivó en trastornos en la atención de los afiliados.

Estos miles de afiliados, que son los que aportan a la obra social, de golpe se encontraron con sus derechos cercenados por una decisión de la obra social que tiene que protegerlos, que debe velar por sus derechos y no limitárselos, agregándoles más inquietudes que las que ya sobrellevan por la cuarentena, la pandemia, y porque advierten que hay un sistema sanitario al que no pusieron a la altura de las circunstancias para afrontar la delicada situación, no obstante haber contado con un tiempo prudencial.

A pesar de la extensa cuarentena, el número de casos de COVID – 19 se incrementó exponencialmente. El número de testeos en la Provincia no fue el adecuado, y se demoraron en su ejecución las medidas de aislamiento.

Así llegamos al día de hoy con 203.224 casos, 155.545 recuperados, 3878 fallecidos, con 1,91% de tasa de letalidad. Con un índice de ocupación de camas de terapia intensiva (UTI) del 75%, y con hospitales modulares inaugurados, pero sin el personal necesario para que dichas camas de UTI puedan ser utilizadas en todo su potencial.

Con esta crisis sanitaria en curso, y con la crisis económica y social que generó la cuarentena, la coyuntura amerita que se pospongan definiciones de fondo, las que deberían ser analizadas, discutidas y consensuadas. Aunque lo que estamos observando, lamentablemente, en todos los niveles del Estado (municipios, Provincia y Nación), es todo lo contrario: en nombre de la pandemia se llevan adelante acciones que en muchos casos carecen de transparencia, y en otros rozan las sospechas.

Pero por suerte, una luz de esperanza se abre para todos, con la posibilidad de que, de las varias vacunas que se están experimentando en fase tres, en nuestro país, y al día de la fecha, cuatro tengan un buen resultado. Posiblemente, en varios meses estemos contando con ellas y volviendo a la normalidad tan ansiada.

Por fin volverán los encuentros, el abrazo, la reunión en familia y un buen vino entre amigos.


*Jorge Villalba es Médico Pediatra y de Familia.

Desarrolla su actividad profesional como Médico en Lomas de Zamora hace 35 años. Vecino de Lomas de Zamora toda su vida. Concejal periodo 2017- 2021 Cívica Ari Lomas.

Presidente de la Coalición Cívica Ari de ese distrito.