Entrevista a Hugo Macchiavelli
ESCRITOR Y PERIODISTA DE GRAN TRAYECTORIA. LICENCIADO EN CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN EN LA UBA, TIENE UNA ESPECIALIZACIÓN EN CRIMEN ORGANIZADO, CORRUPCIÓN Y TERRORISMO DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA, ESPAÑA. ENTRE OTROS PROGRAMAS Y MEDIOS, CONDUCE ESPECIAL DOMINGO Y TRABAJA CON LUIS MAJUL EN LA CORNISA, AMBOS POR LN+.
-Estuve en la presentación de tu libro “Quién soy – En busca de la identidad”, cuya lectura recomendamos. De ahí surge preguntarte, ¿qué rasgos identitarios encontrás en la CC-ARI?
-Esa coalición propende a valores republicanos, encuentra en las instituciones la manera de representación de la ciudadanía. También hay ahí una idea con la que uno pue e I ent1 1carse, que se a visto de manifiesto en Lilita Carrió y otros dirigentes, que resume la visión moral, los valores y la valentía para denunciar actos de corrupción o de injusticia.
“Las sociedades se arman con agrupaciones con valores en común, capaces de generar un código de identificación, una manera de ver el mundo, la vida, el país, la comunidad. Y a la Argentina le falta mucho eso. Nuestra cultura es bastante rudimentaria y le cuesta destacar, por encima de lo económico, aquellas cuestiones relacionadas con la austeridad y valores que no tuvieron tanta buena prensa”.
-Desde la concepción sociosemiótica de cultura, ¿dónde ves el problema argentino?
-Tenemos un problema de fondo que hace a nuestra cultura y conflicto de identidad, que ha sido subyacente en nuestra historia, desde unitarios y federales hasta acá. Está bastante marcada entre quienes apreciamos algunos valores que no necesariamente están vinculados con lo económico. Mi mirada está más vinculada a la ética protestante de Weber, porque creo que los frutos bien habidos acompañan al desarrollo y no se contraponen unos con otros. Se puede sembrar correctamente y cosechar buenos frutos.
“De ese lado aparecen dirigentes que cuento con los dedos de una mano, entre los que se destaca Lilita Carrió. Cuando investigábamos con “.Doc” sobre corrupción y narcotráfico, a comienzos de 2000, los periodistas le preguntábamos a ella porque tenía la capacidad de investigar y denunciar; es decir, sacar a la luz aquello que otros quieren ocultar. Los que quieren ocultar son los que se apropian del poder y autolegitiman un modo de hacer política donde los únicos beneficiados son ellos, utilizando a muchísima gente con problemas, casi como un rebaño o una manada para satisfacer sus propios deseos”.
-Max Weber profundiza en el estudio de los sistemas de dominación y legitimación, la objetivación de la realidad mediante el lenguaje, el discurso, el relato, con lo dicho.
-Exacto. Y tiene algo perverso ese tipo de dominación porque, por un a o, hablan de los pobres pero actúan con un látigo para castigarlos con subsidios o herramientas que les impide salir de ese lugar. Es como el que tiene el perro en el fondo y lo acaricia, pero lo mantiene atado. Esto se completa con lo cultural. Gramsci (Antonio), uno de los mejores autores que analiza el rol de la cultura, explica que la cultura hegemónica propaga su modo de dominación para que otros, que no tienen capacidad para definir su propia cultura, asuman la cultura dominante como propia y, de esa manera -agrego yo y refiriéndome a lo educativo-, impiden que esas mayorías se ilustren, eduquen o tengan un pensamiento libre.
-La metáfora del perro atado y acariciado…
-…Y con la comida y el agua mínima e indispensable para la reproducción de su fuerza de trabajo, que irá en beneficio de quien ostenta el poder. La educación y la información tienen la capacidad de descubrir las ataduras y desnudar al poder.
AGENDA POLITICA VERSUS AGENDA PÚBLICA
-En términos generales y en medio de los sufrimientos por la pandemia, ¿la política tiene la misma agenda y que la sociedad?
-No hay una mirada sobre el interés público. Es injusto englobar a toda la dirigencia, pero la mayoría tiene su propia agenda. Creo que tienen preocupaciones como las que se ven en series como Borgen o House of Cards, ambientadas en realidades de países como Dinamarca o Estados Unidos, con el interés puesto en la autoconstrucción o sostenimiento de su lugar de poder.
“A muchos dirigentes se los ve ineptos y enredados en sus propias palabras, con incapacidad para analizar los hechos y cayendo en contradicciones cada vez que se expresan. No escuchan a la gente que está cada vez más lejos. De ahí viene la falta de credibilidad porque tampoco los resultados acompañan, ni en este gobierno ni acompañaron en el anterior”.
-Es verdad que el PBI bajó consecutivamente, más allá de los gobiernos…
-Obvio. El anterior porque puso toda su energía en ser auxiliar de la Justicia, y bien que lo hizo, para que se investiguen las enormes causas de corrupción del primer y segundo gobierno kirchnerista, pero se olvidó de gobernar.
-Para vos, ¿dónde está la solución?
-Cuando uno habla con intelectuales y científicos entiende que Argentina mantiene capacidades para desarrollar la industria del conocimiento. Esa universidad pública, es clase media ilustrada, es el camino que nos permitirá volver a generar desarrollo sostenible y, por ejemplo, los Premios Nobel que hemos tenido.
EL PERIODISMO EN EL CAÓTICO 2020
-Trabajas en un medio con espalda, con poder para reclamar la opinión de cualquier funcionario y es natural que recaiga sobre ustedes la responsabilidad de despejar las verdades en un contexto muy difuso para los vecinos, que ven amenaza su salud, sus derechos o sus libertades, ¿cómo vivís el periodismo hoy?
-Desde el poder se intenta sancionar o penalizar a los periodistas, a las producciones y a los medios, los cuales sufren el acoso de aquellos que cuentan con buffets de abogados para defender a corruptos. El periodismo de investigación se ve en detrimento en la Argentina y en otros lugares, mientras que la industria del entretenimiento crece a riesgo de una calidad democrática que necesita de un periodismo aguerrido, serio, bien formado, verificable, que haga, entre comillas, temblar al poder de turno.
-No es un rol que el periodismo deba asumir en solitario…
-También la Justicia debería funcionar como un contrapoder, un resguardo más de la ciudadanía. Pero los recientes fallos de la Corte demuestran que funciona a expensas del poder político. En un país presidencialista como el nuestro, la mayor parte del poder se centra en quien conduce el Poder Ejecutivo.
DIRECTO A LA CC-ARI
“Creo que la Coalición Cívica merece, dentro de la política argentina, el espacio suficiente para construir desde el lugar donde nació, del propio radicalismo y otras alianzas que buscaron que este país sea mejor.
“En medio de esta crisis socioeconómica, es necesario que los dirigentes puedan recobrar la idea de nuestros próceres con respecto al servicio público y a la construcción de la ciudadanía a partir de su propio ejemplo. La ciudadanía y nosotros, los periodistas, estamos hastiados de escuchar palabras o discursos sin sentido. Debemos ser muy coherentes entre lo que decimos y hacemos. Es muy importante vivir lo que uno dice y no en la contradicción que queda de manifiesto en muchos dirigentes que ocupan cargos muy importantes y nos llevan a destinos inciertos.
“La incertidumbre y la desconfianza son una característica de la Argentina del nuevo milenio y de este 2020 caótico. Sin embargo, me permito creer: ojalá existan jóvenes con la capacidad y la inteligencia de pensar un país como el que se pensó cien años atrás”.

