Por Andrés De Leo
El castillo de naipes que el Gobierno construyó sobre la base de la cuarentena eterna ha empezado a desmoronarse. Las previsibles consecuencias del confinamiento riguroso se aceleraron y se ha ingresado en una fase de preocupante descontrol sanitario, económico y político. Sin un plan ordenado para enfrentar la pandemia y preparar una salida ordenada del confinamiento, las necesidades económicas y sociales destruyeron, como era de esperar, una cuarentena imposible de sostener. A las graves consecuencias económicas ahora le siguen las consecuencias sanitarias. El gobierno se chocó con la realidad por su desmanejo y fracaso en la política sanitaria.
La amenaza más fuerte deviene de que el Gobierno Nacional ha ingresado en una etapa de pérdida de control de variables esenciales de su administración. Y cuando ello ocurre, se puede desencadenar una crisis de legitimación en el concepto desarrollado por el filósofo alemán Jürgen Habermas. Se trata de una etapa compleja donde las medidas que toma el gobierno obtienen resultados diametralmente opuestos a los perseguidos, y con ello, el Presidente ve cómo se corroe su poder y su gobernabilidad.
El despropósito de clausurar durante meses actividades comerciales y el descalabro de las cuentas públicas fue el golpe de gracia a la falta de un plan del equipo económico, cuyo único objetivo fue cerrar un acuerdo con los acreedores de la deuda pública. Los resultados han sido catastróficos, siendo Argentina uno de los países del mundo con mayor caída económica a pesar de que se partía de “tierra arrasada”, sobre fines de 2019.
- Se perdieron casi 300.000 empleos formales y el número es mayor si se considera al sector informal
- Cerraron 30.000 empresas y comercios.
- El desempleo, superior al 13%, se va a incrementar cuando culmine la pandemia y la gente vaya en busca de trabajo.
- La pobreza supera el 40% y no para de subir.
- Los salarios, jubilaciones y pensiones, por el piso.
- Se destruyó el equilibrio fiscal recibido en 2019 dilapidando el enorme esfuerzo realizado por el pueblo argentino, cuyas consecuencias empiezan a verse con un dólar imparable que destruye las posibilidades de inversión, producción y creación de empleo, y que pone en el horizonte un escenario de fuerte inflación.
- Más la pérdida de credibilidad y confianza en el equipo económico, que se ve reflejada en que cada medida adoptada genera reacciones negativas, que se trasladan al valor del dólar
- Y un último punto para incluir los aspectos que cada uno de los argentinos puede sumar a partir de su experiencia personal: viva en el campo, en la ciudad o en pequeños pueblos, las decisiones totalitarias de este Gobierno, que no contemplaron las particularidades de cada lugar o sector, resultaron ser salvavidas de plomo.
En igual sentido, los resultados en política sanitaria. Ya quedaron en el pasado las “lecciones magistrales” que daba el Presidente donde les hacía creer a los argentinos que el país estaba a la vanguardia de la lucha contra el Covid-19. Las políticas sanitarias han sido un completo fracaso y hoy ya nadie sabe a ciencia cierta la cantidad de contagios y, peor aún, de fallecidos.
Sí ha quedado en evidencia que se ha generado una disociación entre las medidas del Gobierno, cuarentena ipso jure, y la movilidad social que ha implicado una relajación ipso facto del confinamiento. Por ello es tarea imposible comprender cuál fue el criterio epidemiológico por el que se cerraron las actividades económicas, educativas y turísticas, para luego empezar a habilitarlas con el pico de contagios creciendo.
Por si fuera poco, los bonaerenses venimos sufriendo los desatinos de la política sanitaria del Gobierno de Axel Kicillof.
Las estadísticas irregulares que denunciamos desde la Coalición Cívica a inicios de Junio fueron reconocidas por el gobierno 110 días después incorporando la impactante cifra de 3500 fallecidos adicionales.
Nuestros legisladores han estado a la vanguardia a la hora de marcar los errores y llevar adelante más de 15 pedidos de informes y solicitando la interpelación del Ministro de Salud.
Desde el partido le hemos solicitado al Gobernador que cambie el rumbo, pedido que tiene más vigencia que nunca.

